POETAS COLOMBIANOS






Josè Asunciòn Silva
Midnight Dreams

Anoche, estando solo y ya medio dormido,
mis sueños de otras épocas se me han aparecido.

Los sueños de esperanzas, de glorias, de alegrías
y de felicidades, que nunca han sido mías,
se fueron acercando en lentas procesiones
y de la alcoba obscura poblaron los rincones.

Hubo un silencio grave en todo el aposento
y en el reloj la péndola detúvose un momento.

La fragancia indecisa de un olor olvidado
llegó como un fantasma y me habló del pasado.

Ví caras que la tumba desde hace tiempo esconde,
y oí voces oídas ya no recuerdo dónde.

Los sueños se acercaron y me vieron dormido;
se fueron alejando sin hacerme ruïdo
y sin pisar los hilos sedosos de la alfombra,
se fueron deshaciéndo y hundiéndose en la sombra

Porfirio Barba Jacob
Canción de la vida profunda

Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
Como las leves briznas al viento y al azar
Tal vez bajo otro cielo la vida nos sonríe
La vida es clara undívaga, y abierta como el mar.

Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
Como en abril el campo, que tiembla de pasión
Bajo el influjo pródigo de espirituales lluvias
El alma está brotando florestas de ilusión.

Y hay día en que somos tan plácidos, tan plácidos
--¡Niñez en el crepúsculo!, ¡lagunas de zafir!—
Que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
Y hasta las propias penas nos hacen sonreír.

Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
Como la entraña oscura de oscuro pedernal
La noche nos sorprende con sus profusas lámparas,
En rútilas monedad trazando el Bien y el Mal.

Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
Que nos depara en vano su carne la mujer.
Tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
La redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.

Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
Como en las noches lúgubres el llanto del pinar
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
Y acaso ni Dios mismo nos pueda consolar.

Mas hay también, ¡oh Tierra! Un día… un día… un día...
En que levemos anclas para jamás volver...
Un día en que discurren vientos ineluctables,
¡ Un día en que ya nadie nos puede retener!


León de Greiff.
Balada de la Fòrmula definitiva y paradojal

Necias disquisiciones de fastidiosa ética:
mi cabeza, la ilusa, anda muy mal de juicio…
(peor la flaca bolsa, de irónica aritmética …!).
Le pregunte a la Esfinge que tengo a mi servicio:
-oh, cual será la formula, de virtud o de vicio,
que rija mis futuros?- y los abstrusos senos
musitaron unánimes, en tono profeticio:
¡todo no vale nada, si el resto vale menos…!

II

Eblís llévese entonces la ilusión que acaricio,
me dije, seducido por frase tan sintetica;
acudí, sin ambargo, a otro dios mas propicio:
al Buda que reniega la física Kinetica…
Pendía de sus labios de palidez ascética
y presto oí del verbo los indecibles trenos,
la turbia paradoja de recia apologética:
¡todo no vale nada, si el resto vale menos!

III

Pero no satisfecho de esa sentencia herética
(tan absurda a las fibras de mi amante edificio),
fui tras otras palabras de mas suave fonética,
que curasen mi trágico padecer adventicio.
Ninguna, nó, ninguna! Dio con el artificio
de ese bálsamo amable de perfumes amenos!
Todas fueron acordes cantando el epinicio:
¡todo no vale nada, si el resto vale menos!

ENVIO

A cual ¿A quien?: al cínico señor del Maleficio,
al misterioso búho de alma peripatética!
Singlaremos entonces con rumbo al precipicio
Con rumbo al precipicio y a la nada hipotética,
pero iremos impávidos, ecuánimes, serenos,
diciendo la parábola desdeñosa y estética:
¡todo no vale nada, si el resto vale menos!

RELATO DE SERGIO STEPANSKY

Juego mi vida, cambio mi vida.
De todos modos
la llevo perdida.

Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo.

La juego contra uno o contra todos,
la juego contra el cero o contra el infinito,
la juego en una alcoba, en el ágora, en un garito,
en una encrucijada, en una barricada, en un motin;
la juego definitivamente, desde el principio hasta el fin,
a todo lo ancho y a todo lo hondo
-en la perifieria,en el medio,
y el sub-fondo…-

Juego mi vida, cambio mi vida,
la llevo perdida
sin remedio.

Y la juego,-o la cambio por el mas infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo….
o la trueco por una sonrisa y cuatro besos:
todo, todo me dá lo mismo:
Lo eximio y lo ruin, lo trivial, lo perfecto, lo malo…
Todo, todo me da lo mismo;
todo me cabe en el diminuto, hórrido abismo
donde se anudan serpentismo mis sesos.

Cambio mi vida por lámparas viejas
o por los dados con los que se jugo la túnica inconsútil:
-por lo mas anodimo, por lo mas obvio, por lo más fútil:
por los colgajos que se guinda en las orejas
la simiesca mulata,
la terracota nubia,
la pálida morena, la amarilla oriental, o la hiperbórea rubia:

cambio mi vida por un anillo de hojalata
o por la espada de Sigmundo,
o por el mundo
que tenía en los dedos Carlomagno – para echar a rodar la bola..

Cambio mi vida por la cándida aureola
del idiota o del santo;
la cambio por el collar
que le pintaron al Gordo Capeto;
o por la ducha rígida que le llovió en la nuca
A Carlos de Inglaterra;
la cambio por un romance, la cambio por un soneto;
por once gatos de Angora
Por un copla, por una saeta,
por un cantar;
por una baraja incompleta;
por una faca, por una pipa, por una sambuca..

o por esta muñeca que llora
como cualquier poeta.

Cambio mi vida – al fiado – por una fabrica de crepúsculos
(con arreboles;)
por un gorila de Borneo;
por dos panteras de Sumatra;
por las perlas que se bebió la cetrina Cleopatra -----
o por la naricilla que esta en algún Museo;
cambio mi vida por lámparas viejas,
o por la escala de Jacob, o por su plato de lentejas…
¡o por dos huequecillos minúsculos
-en las sienes- por donde se me fugue,en gríseas podres,
toda la hartura, todo el fastidio, todo el horror que almaceno
en mis odres…!

Juego mi vida, cambio mi vida.
De todos modos
la llevo perdida...

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